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Back To The (Plant-Based) Future

Back To The (Plant-Based) Future
21/01/2020

Si en el año 2000 una persona vegana se hubiese encontrado con Doc Brown y Marty McFly (de Regreso al Futuro) y se hubiese unido a ellos en un viaje a 2020 es probable que le diese un shock temporal al entrar en cualquier supermercado.


Para esta persona vegana del 2000 su principal frustración sería encontrar leche vegetal para desayunar o para tomarse un café con leche en cualquier cafetería. En su mente de finales del siglo XX ni siquiera entraría la posibilidad de encontrar carnes vegetales indistinguibles de la carne convencional (aún estaba en la era del tofu y las hamburguesas de legumbres).


Imaginad a esta vegana pre-Heura en el lineal de leches vegetales. Cuando se repusiese del shock, ¿qué creéis que pensaría? ¿Se maravillaría ante la gran variedad de tipos de leche vegetal y todos los consumidores que las compran o se llenaría de ira al ver que las leches vegetales estaban en el mismo lineal que la leche de vaca?


Pues bien, todas las predicciones apuntan a que, si nos subimos de nuevo al DeLorean (querida gen Z y late-milenial, prometemos usar referencias televisivas nacidas en nuestra generación también: ¿Sex Education?, ¿Stranger Things?) y esta vez viajamos al 2040, la misma situación se dará con la carne vegetal: estará al lado de la convencional y la comprarán todo tipo de perfiles de consumidores.


Si se pretende cambiar el sistema alimentario ayudando a reducir cada vez más la dependencia de la proteína animal, hay que llevar la proteína vegetal a la mayoría de consumidores (¿a alguien más le recuerda esto a la reducción de la dependencia del petróleo instalando puntos de recarga eléctricos en gasolineras?) y, la mayoría de consumidores acuden a los lineales de carne en busca de su proteína habitual.


En Heura pensamos que esta es la mejor manera de democratizar la carne vegetal: que alguien que acuda a comprar pueda elegir en el lineal de carne entre una variedad de opciones. Ubicar nuestra carne vegetal exclusivamente en zonas veganas, vegetarianas o dietéticas es limitar el potencial transformador de nuestros alimentos. Muchos consumidores pasan de largo ante estas secciones porque no las perciben como el lugar donde comprar los alimentos que conforman sus dietas habituales.

De hecho, las tendencias apuntan hacia una evolución del espacio de los supermercados por el que las zonas de carne animal pasarán a ser zonas de proteínas que incluyan un abanico más amplio de alimentos, carne vegetal incluida.


En Heura no tenemos miedo a estar al lado de la carne convencional. Cada vez más consumidores eligen nuestro pollo vegetal, meatballs y burger. Nuestra propuesta respetuosa con el sabor, el medioambiente y el futuro del planeta tiene cada vez más aceptación. Queremos estar accesibles para esa mayoría de personas que siguen comiendo carne convencional pero que podrían reducir su consumo si nos encontrasen en el lineal de carne. 



Es una estrategia que ya está teniendo éxito en otros lugares del mundo como Reino Unido o Estados Unidos. Como indica World Resources Institute en un reciente estudio sobre hábitos de consumo (pdf), «Las decisiones sobre qué comer raramente son resultado de un cuidadoso proceso racional. Por el contrario, estas decisiones sobre lo que comemos tienden a basarse en hábitos y familiaridad, suelen suceder muy deprisa y están influenciadas por pequeños factores en el entorno donde se producen y normalmente son tomadas de forma subconsciente».


Aunque las personas veggie puedan dedicar más tiempo para decidir, así resulta al menos para el 87,8% de la población en España. Según el último informe (pdf) de Lantern, «The Green Revolution», este amplio segmento come carne animal de forma cotidiana. Si queremos reducir ese consumo tenemos que estar visibles en los segundos en los que se toman las decisiones. Estar limitados a las secciones vegetarianas (1,5% de la población) o veganas (0,5% de la población) no ayudaría a reducir la dependencia de dicha carne. 


No debemos olvidar que el objetivo es construir un sistema alimentario sostenible y respetuoso. Crear un futuro mejor para todas y todos. Un futuro al que si fuéramos con Doc y Marty pudiéramos sentir la satisfacción de haber ayudado, al máximo, a construir.